<< volver
EL CODIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACION Y EL CORRETAJE DE CEREALES
Publicado el 10/10/2014
Twitter Share Facebook Share


La Agroindustria en el contexto macroeconómico argentino.

La agricultura sigue desempeñando un papel fundamental en la Argentina. Luego de Brasil, la Argentina es el segundo exportador netamente agrícola a nivel mundial; el sector agrícola puede alimentar en la actualidad a 400 millones de personas. La agricultura argentina está fuertemente orientada a la exportación: con casi 45.000 millones de USD, corresponden al sector agrícola aprox. 56 % de las exportaciones totales del país. El Gobierno Nacional administra la exportación mediante contingentes y aplica retenciones a la exportación de productos agrícolas de hasta el 35 %. Argentina es líder mundial de mercado en la exportación de aceite y harina de soja, así como de biodiesel producido a base de soja[1].



La Participación de las Bolas y Mercados en la comercialización de la producción agropecuaria.

Por ende, cuando hablamos del comercio de granos en la República Argentina nos estamos refiriendo a la comercialización de una producción anual que alcanza, en términos globales, a alrededor de 100 millones de toneladas de cereales, oleaginosas y subproductos. En el circuito comercial cabe distinguir su estructuración teórica en tres etapas, una primaria, una secundaria y una terciaria. La diferenciación en estas tres etapas surge del análisis de quiénes son los participantes en cada una de ellas. Teóricamente, el nivel primario está dado por las transacciones o por la relación comercial entre productores y acopiadores o cooperativas. La etapa secundaria es la relación entre el acopio o las cooperativas y, como contraparte, la exportación o la industria. En la etapa terciaria la relación se da entre los exportadores o industriales o, directamente, entre exportadores. Esta clasificación, en la dinámica del mercado, no es estricta ni rígida, presentándose en innumerables oportunidades casos en los cuales el productor negocia directamente con la industria o la exportación (cabe aclarar que toda operación en la cual el productor sea contraparte se considera primaria).



El corredor de cereales[2]

Dentro de las figuras que participan en la intermediación en la etapa secundaria debemos considerar a los corredores de cereales, cuya función principal es acercar la oferta y la demanda. Los corredores no sólo operan entre el acopiador (que en este caso sería el vendedor), y el industrial, exportador o mayorista (compradores de la producción de granos), sino que pueden participar en toda la cadena de comercialización. En los últimos años es creciente la participación del corredor de cereales en operaciones primarias, vendiendo por cuenta y orden de los productores y en operaciones de ventas realizadas por proveedores de planes canje. Su retribución consiste en una comisión variable que cobran a una o a ambas partes. Brindan transparencia al comercio de granos, ya que, en general, operan en el marco institucional de una Bolsa o un mercado. También hacen que la oferta sea más fluida, facilitando así el posible ingreso de nuevos compradores. En definitiva, contribuyen al fortalecimiento de la oferta, de por sí atomizada, ante una demanda concentrada. Las bolsas de comercio o de cereales también actúan en esta etapa y tienen como función primordial facilitar la circulación de los bienes; ofrecer el ámbito adecuado para una formación objetiva de los precios, al posibilitar el encuentro de oferentes y demandantes; y asegurar la transparencia del mercado, mediante la difusión amplia de los precios y condiciones de los negocios transados. Las Bolsas no participan comprando o vendiendo ni garantizando el cumplimiento de los contratos negociados.[3]



Su caracterización legal.

Con el dictado de la Ley de Martilleros y Corredores (25.028), se derogó el Capítulo referido a los Corredores en el Código de Comercio que databa de 1860[4]. Una total anomia se produjo luego de la derogación del Capítulo reservado al Corretaje en el Código de Comercio por la Ley 25.028 (de casi solo Corredores Inmobiliarios) y ese vacío fue llenado por reglamentaciones varias de órganos del Poder Administrador (v. gr. JNG, ONCCA, AFIP, UIF, IGJ), que encontraba -como no lo hacía el Legislador- un campo propicio para su intervención. En las últimas dos décadas y desde el dictado de la Resolución General AFIP 129/1998 posteriormente modificada por la RG AFIP 880/2000 se creó el Registro Fiscal de Operadores de Cereales no destinados a la Siembra y se incorporó y regló la actividad del corredor de cereales, lo que se mantuvo con posteriores modificaciones en numerosos arbitrios dictados por distintas reparticiones y Agencias gubernamentales[5].

Destaca el conflicto existente entre los arbitrios adoptados entre distintas agencias del poder administrador, ya que mientras que la AFIP, la ex ONCCA, la ex SAGYP y el actual MAGYP reglaban la actividad del corredor de cereales y admitían su clásica forma de persona jurídica (mayoritariamente sociedades comerciales), otras, por ejemplo la IGJ en el ámbito de la Capital Federal, generaban un registro por el dictado de la Ley 25.028 (mediante la RG 5/07), creando una categoría residual de Matrícula para los “Corredores No Inmobiliarios” y en tanto los Corredores de Cereales deberían considerarse inmersos en esa genérica y residual categoría con el carácter de carga y sin consecuencia inmediatas por su falta de registro, tienen la obligación de obtener su Matrícula como Auxiliar de Comercio, acreditando, entre otras cosas (i) su formación universitaria con título profesional terciario, (ii) sin Matricula vigente en ninguna otra jurisdicción del país (pese a que operan en todas las bolsas y mercados del país), y, (iii) con las limitantes respecto de la constitución de personas jurídicas (a solo corredores y con objeto de corretaje).



El Código Civil y Comercial de la Nación – Ley 26.994.

No podemos menos que celebrar la sanción del Código Civil y Comercial unificado que contempla, nuevamente, al Corredor. Resulta casi de hasta una reivindicación histórica y reconocimiento a aquél Auxiliar del Comercio que tanto ha hecho y hace por la transparencia y funcionamiento de los mercados granarios del país. Sacarlo del ostracismo jurídico y rescatarlo a la legalidad desde la normativa de derecho común de la que nunca debió ser excluido; darle las garantías del reconocimiento de sus derechos elementales que hacen a su actividad y alejarlo de los vaivenes gubernamentales de turno.

La nueva normativa viene no solo a aggionar el viejo y derogado Código, sino y fundamentalmente, a introducir una visión moderna del contrato de corretaje.

Así se ha reglado la actividad como ‘profesional’, habilitando actividades vedadas en el antiguo régimen e incorporado una práctica verificada a diario en la actividad del corretaje de cereales como:

(i) la profesionalidad del corretaje y la necesidad de reglamentar la matriculación y asentar el concepto de ‘actividad profesional’ en vez de la distorsionada visión imperante del corredor - ‘profesional universitario’,

(ii) la posibilidad de que el corredor sea una persona humana o jurídica, zanjándose no sólo la vetusta visión personal, sino además, asentando el principio profesional referido en el numeral precedente;

(iii) la posibilidad de garantizar el negocio y representar a una de las partes en el mismo.

Dese esa perspectiva, no compartimos el criterio sostenido por cierto sector doctrinario que en la antítesis identificaba al corretaje profesional con el corredor como profesional universitario[6], y en el disenso mantenemos con el Código Civil y Comercial de la Nación, que:



-  la no exigencia de un título universitario como requisito para la matriculación no solo no colisiona con ninguna ley, doctrina o jurisprudencia, sino que queda habilitada en los principios de derecho inalterables tales como que ley posterior deroga a la ley anterior, y es facultad del legislador -salvo grave error- reglamentar las actividades comerciales, y el ejercicio de una facultad propia no constituye como ilícito ningún acto. La no exigencia de un título universitario no importa, ni mucho menos, a la existencia de una actividad profesional como la normal y habitual del agente.



-  el sistema no es incongruente en tanto recepta al corredor no matriculado -aunque menester es recordar que lo recepta con un diferente régimen de derechos-, pues por esta vía -entre otras- es que a los corredores de cereales le quedaba vedada el acceso al reconocimiento legal de su actividad; además, ínterin se defina el proceso de su Matriculación por las entidades que los nuclean y vinculadas a las Bolsas y Mercados en las que operan, sus derechos no pueden merecer de cortapisa alguna, sobre todo cuando ella viene de la mano del desconocimiento arbitrario de su actividad, lo que debería sorprender al menos atento, en tanto se está considerando al principal agente de intermediación entre la oferta y demanda de productos agropecuarios, la principal actividad de nuestro país.



-  de la mano con ese desconocimiento viene la otra siguiente crítica de denostar la vieja figura del “auxiliar de comercio” y pretender que los corredores inmobiliarios queden erigidos como los profesionales con títulos universitario respecto de los cuales no cabe establecer otro tipo de remuneración sino honorarios en detrimento de la comisión que perciben sus pares en el negocio de comercialización de productos agropecuarios.



Por tal motivo, por la superación de una antinomia que no favorece ni la actividad comercial ni a la cláusula comercial, es de festejar el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación y la reincorporación del corredor (entre ellos al de cereales) al lugar que nunca debió haber sido excluido.

Quedará, en su consecuencia, mucha actividad y camino por recorrer en torno a su definitiva inserción, venciendo incluso la inercia propia de la burocracia de resistir los cambios y aceptar la prevalencia de la nobel reglamentación, frente incluso a normas de menor jerarquía y que la contradicen.

A los Centros de Corredores de Cereales del país, a los Corredores de Cereales en particular y a las Bolsas y Mercados en los que participa, les queda por afrontar el desafío del asentamiento de esta normativa, institucionalizando la Matriculación del corredor de Cereales y la derogación o declaración de ilegitimidad de la normativa que se le oponga.





[1] Fuente: Embajada de Alemania Buenos Aires (http://www.buenos-aires.diplo.de/contentblob/2333934/Daten/)

[2] El corredor de cereales, es un auxiliar del comercio que reconoce actividad con la afirmación del país como exportador de granos a partir de 1878; la intervención del corredor no solo allanaba la grave dificultad que para la concentración de negocios implicaba el tiempo y la distancia entre la producción y lugares de embarque –especialmente en los puertos de Buenos Aires y Rosario- sino que extendía su misión hasta completar todo el negocio; con el arraigo de la actividad, a comienzos del siglo pasado, se crearon los centros de contratación y respectivos tribunales arbitrales, reconociendo su antecedentes más remoto, como casa de contratación, la fundación de la “Sala de Comercio de Frutos del País del Mercado 11 de Septiembre de 1854”, ubicada en la antigua Plaza de las Carretas, hoy Plaza Once, conocida como “Bolsa Once”, hasta su traslado definitivo al edificio actual de Corrientes y Bouchard, trocando el nombre por el de “Bolsa de Cereales” en el año 1897, fecha en la que también se le otorgó personería jurídica; en el año 1905 se crea la “Cámara Gremial de Cereales” que constituía el primer tribunal arbitral de negocios de cerealistas que posteriormente se transformaría en la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales, y, en 1907, se procede a la fundación del “Mercado de Cereales a Término de Buenos Aires S.A.” organismo similar a los que funcionan en Londres y Chicago que desarrolla sus actividades en el seno d la Bolsa de Comercio de Buenos Aires hasta el año 1965, datando de entonces su adhesión al movimiento cerealista unificado bajo la jurisdicción de la Bolsa de Cereales.

[3] Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario - Funcionamiento y organización del sistema comercial agrícola en Argentina (http://www.bcr.com.ar/Publicaciones/serie%20de%20lecturas/2008_09.pdf )

[4] Fuerza es decir que el corredor de cereales no encontraba solución plena a su actividad en la normativa del Código de Comercio y pese a que su actividad lo pre databa en varias décadas. El corredor de cereales no era una persona física sino que se hallaba organizado en forma de sociedad comercial (las Casas Corredoras) y realizaba tareas que el Código de Comercio les vedaba (v. gr. cobrar …). Esta circunstancia fue incluso advertida por la institución que durante varias décadas reguló la actividad granaría en la República Argentina. Nos referimos a la Junta Nacional de Granos (disuelta por Decreto … del …). El antecedente más importante que reglaba la actividad fue el decreto 6698/63 que creaba la Junta Nacional de Granos y disponía en su art. 23 bis, que “Toda persona física o jurídica, para actuar en el comercio interno o externo de granos en el país, deberá inscribirse en un registro que llevará la Junta Nacional de Granos. Sin este requisito no podrá realizar transacciones, incluso en las bolsas o mercados, ni podrán las autoridades aduaneras expedir a los exportadores el permiso de embarque correspondiente”. En normativa posterior la Junta Nacional de Granos reguló la actividad del corredor de cereales como Auxiliares y estableció los exámenes de idoneidad (Resolución JNG Nº 23803, punto 4.2. y 4.2.1.1.), creo el “Registro de Comerciante en Granos”, dividió en ocho secciones, uno de los cuales correspondía a “corredores y comisionistas” (Resolución JNG Nº 7827).

[5] ver entre otras: RG AFIP 991/2001; RG AFIP 1.394/2002; RG AFIP 2300/2007; RG AFIP 3419/2012 conjunta con Resolución nº 456 de la ex SAGPYA; Resolución nº 7953/2008 e la ONCCA y su derogatoria nº 302/2012 del MAGYP uq remita a la prenotada RG AFIP 3419/2012.

[6] V. gr. artículo de la Dra. Elena B. Hequera, publicado bajo el título “Contrato de corretaje y el Proyecto de Código”, periódico La Ley, del miércoles 20 de Noviembre de 2013. Nos permitimos señalar nuestra adhesión a los criterios generales allí expuesto, aunque si abiertos al debate que esclarezca.





 


RSS